por Martín Faciano

Que la principal central obrera de la Argentina se haya esforzado en demasía para quedar bien con el poder político de turno, durante la era Macri, no es ninguna novedad. Pero, sin duda alguna, es en el último período, en el cual se viene debatiendo el paquete de reformas, que la cúpula de la CGT ha dado pasos gigantes en el proceso de deslegitimación que viene transitando.

A los dispositivos que configuraron y sostuvieron, por diversos medios, la avanzada antisindical que impulsó el Gobierno Nacional, hay que agregarle los errores propios de una conducción tripartita, que sin rumbo claro ha venido mandando confusos mensajes a una tropa de dirigentes que no termina de convencerse del nuevo orden sindical.

La CGT unificada levantó su “paro hipotético” convocado para el pasado viernes, luego de la caída de la sesión del día jueves en la Cámara de Diputados de la Nación. La suspensión del paro se confirmó en el medio de un fuerte rumor que señalaba que el triunvirato podía decidir mantener la medida de fuerza a causa de la brutal represión por parte de las Fuerzas de Seguridad, sobre los trabajadores, dirigentes, militantes y ciudadanos que se congregaron en las inmediaciones del Congreso para repudiar la Reforma Previsional. Pero no. Finalmente no hubo paro, y a contrarreloj el Gobierno Nacional continuó operando para conseguir aprobar su iniciativa.

Por ese motivo, se instaló desde lo mediático que luego de renegociaciones con los mandatarios provinciales, el Gobierno consiguió el quorum necesario para poder aprobar hoy lunes la Reforma Previsional.

Ante ello, llegó la respuesta de la CGT, en un tono de voz que dejaría más dudas y certezas. Luego de que las CTA, la CTEP y la Corriente Federal, como principales agrupamientos sindicales convocaran nuevamente a movilizar a las inmediaciones del Congreso, solicitando además replicar las protestas en las principales Plazas de las provincias, llegaría, al fin el paro de la CGT. Con poco énfasis, el mismo sería convocado para las 12:00 horas del mediodía, y se extendería hasta la medianoche.

Las especulaciones surgidas en torno al paro serían varias. Por un lado están los dirigentes que argumentan que se trata de una medida testimonial, dispuesta para canalizar el malestar generado por la inminente aprobación de la nueva medida de ajuste. Y por otro lado están los que sostienen que en realidad se trata de un paro funcional al Gobierno Nacional, y que tiene por objeto lograr a partir de la interrupción de los servicios de transporte, la desmovilización de los trabajadores que se quieran congregar en el congreso.

Por ahora todo se desarrolla en el terreno de la especulación. Habrá que ver que define el Consejo Directivo Nacional de la CGT, el cual arrancará la semana desayunando y definiendo si hay paro. Y si es así, restará definir como y cuando, lo cual no representan detalles menores.

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