Por Martín Faciano

Con estos dos acontecimientos quizás se pueda iniciar y concluir la cronología de los acontecimientos más trascendentales que ocurrieron en el plano sindical a nivel local durante el año 2017.

La intervención de la FEIA, resuelta por el Ministerio de Trabajo de la Nación a comienzos de enero del 2017, fue un acontecimiento determinante en el mundo sindical , tanto a nivel local como nacional. Si bien el conflicto se resolvió en un corto plazo, el mismo puso en “Estado de Alerta” a los dirigentes sindicales de la provincia, quienes salvo algunas excepciones, venían atravesando un “Estado de Inmovilización generalizada”.

Por entonces, también tuvieron comienzo las protestas de los trabajadores cesanteados en la Secretaría de Trabajo de la Provincia, quienes al comienzo decidieron a encadenarse en el acceso al organismo estatal, y posteriormente concluirían montando una carpa frente a la Casa de Gobierno. El conflicto, se resolvería en perjuicio de los trabajadores, ya que los mismos, no serían reincorporados.

Durante febrero del 2017, los dirigentes estatales y docentes empezaron a verbalizar el aumento salarial que pretenderían conseguir, el cual distaría mucho del 23 % acordado finalmente en marzo, y que, pareciera ser, que también distará mucho más de lo que pueda acordarse en la próxima discusión salarial relativa al   año entrante.

A comienzos del mes de marzo, un grupo de dirigentes locales intentó normalizar una CGT de una manera muy poco prolija, para ello confeccionaron una lista única implementando la modalidad de triunvirato para todos los cargos, disponiendo del lugar que ocuparían los sindicatos sin siquiera consultar con una considerable cantidad de gremios a los cuales ya les habían asignado algunos lugares sin consulta previa. De ahí en más, con la ruptura como punto de partida, los dirigentes avanzaron en el proceso de normalización, con más idas que vueltas.

En el medio de todo el proceso de la normalización, en BGH Tucumán y en Alpargatas se agravarían los procesos de suspensiones que se venían sucediendo desde el año 2015.

También en marzo, el titular de UTHGRA Tucumán, Enrique Altier abriría un frente contra la Secretaría de Trabajo a cargo de Roberto Palina, señalando que la misma estaba prácticamente inactiva y que constituía un impedimento para combatir el trabajo en negro. Posteriormente, Altier denunciaría que los empleados de la Secretaría se dedican a asesorar a los empresarios explicándoles los artilugios vigentes para evadir el blanqueo.

Para fines de abril, el Gobernador Manzur se volvería a mostrar en público con el dirigente bancario Carlos Cisneros, enémigo acérrimo del ex Gobernador José Alperovich. La postal sería recibida con rechazo por parte de los dirigentes alperovichistas, y con bronca por parte de los dirigentes sindicales que se quejaban de que el actual mandatario provincial no los recibía.

Pasado el “Paro Nacional” del 6 de abril, el momento de mayor tensión en las calles, sería en el mes de mayo cuando los trabajadores de la Alimentación y de UATRE, realizarían diversas protestas en el marco de sus respectivas discusiones salariales. Sin duda alguna, el conflicto más agudo fue el de UATRE, con cortes de ruta en diversos puntos de la provincia durante casi una semana.

Segundo Semestre

Recién en julio, semanas antes de las PASO y en medio de rumores de ruptura en la central de la CGT Nacional unificada, se formalizaría la CGT Regional Tucumán con ausencia mayoritaria de los gremios transportistas y de otros gremios de peso. Para el mitín, vendría el Secretario de Interior de la CGT, Francisco “Barba” Gutierrez, quien en ese momento se encontraba en plena campaña como candidato encolumnado al espacio de Florencio Randazzo.

Pero el segundo semestre traería consigo dos acontecimientos negativos para los trabajadores: el sorpresivo cierre provisorio de Transporte Gómez y los despidos en BGH. Los despidos en BGH serían ratificados por la empresa ante el silencio mayoritario de la clase dirigencial, mientras que el cierre de Transporte Gómez, haciendo peligrar más de 100 puestos de trabajo, puso en evidencia tanto “la buena predisposición” de las fuerzas represivas locales para preservar el capital empresarial amedrentando a los trabajadores; como la inoperancia (o complicidad) de los funcionarios de la Secretaría de Trabajo, que en sus actas de constatación obviaron la presencia del personal de Infantería, Caballería Grupo Cero, señalando en las mismas que se trataba del “personal de seguridad de la empresa”. Posteriormente, se  iniciarían las protestas de los trabajadores despedidos en la Secretaría de Adicciones.

Durante el proceso electoral entre los meses de agosto y octubre, los dirigentes sindicales tomarían posturas en lo que pareciera ser una interna incipiente en el peronismo tucumano, mientras que los estatales con ATE a la cabeza se enfilarían en las filas del jaldomanzurismo, en septiembre, la CGT Regional Tucumán se mostraría publicamente junto al Senador José Alperovich, quien a fines de noviembre, con el resto de los Senadores Nacionales por Tucumán, votaría a favor de la Reforma Previsional. Antes de la votación, en noviembre también, los dirigentes de la CGT Tucumán volverían a mostrar sus posicionamientos políticos en el marco de la reconfiguración del peronismo, para ello se reunirían con la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner, quien tuvo un paso fugaz por Tucumán para asistir de un encuentro organizado por la Presidenta del PJ Tucumán, Beatríz Rojkés de Alperovich.

En noviembre, los gremios estatales ATE y UPCN reclamarían por la titularización de los trabajadores en diversas dependencias. Las protestas culminarían con la toma de “Construcciones Escolares”.

Finalmente en diciembre, el Gobierno Provincial confirmaría que no habría “Bono navideño” para los trabajadores estatales; y también tomaría estado público una denuncia penal contra ex autoridades de la UOCRA Seccional Tucumán (y funcionarios del IPVyDU), por la venta a particulares de viviendas sociales destinadas obreros de la construcción.

Los mencionados hasta aquí, podría decirse que serían los acontecimientos sindicales locales más importantes durante el 2017, un año duro para el pueblo, para la clase trabajadora y para la dirigencia sindical que se encontró con una  feroz ofensiva  antisindical por parte del Gobierno Nacional, con una conducción tripartita en la principal central obrera (CGT Nacional), fuertemente cuestionada, condicionada, y  con escaso margen de acción  para actuar ante los embates de un poder político que se mostró firme a la hora de avanzar en la intervención de los sindicatos, de las obras sociales y en el encarcelamiento de dirigentes sindicales.

Los vientos de cambio de la “Ola Amarilla”, llegaron a Tucumán  a comienzo de año con la intervención de la FEIA. Diciembre todavía no ha terminado, aún resta para saber si el soplido culmina con la aprobación del paquete de reformas, o si el “viento de cola” se llevará puesto lo que queda de un movimiento obrero que pareciera haber dejado de ser, hace rato, la columna vertebral del peronismo.

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